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Iris
Myfanwy Lloyd de Spannaus
nació el 19 de enero de 1934, en la Colonia Galesa
de la Prov. Chubut. Es hija de Edward Alun Lloyd y Alen
Ap Iwan de Lloyd. Siendo la menor de siete hermanos, pasó
su infancia y adolescencia entre Trevelin y Esquel , en
donde vivió hasta su casamiento
con Fernando Spannaus. Se casó joven y siendo su
esposo un oficial del ejército tuvieron la oportunidad
de conocer casi todo el país. Tienen cinco hijos,
15 nietos y hasta el presente (10 julio 2008), dos bisnietos.
Es miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de
los Últimos Días desde 1964 y desde
esa fecha ha prestado un
dedicado servicio en ella en numerosos llamamientos .
Iris
comenta: "Siempre me gustó leer y escribir.
Pienso que soy una autodidacta, pues por falta de oportunidad
no asistí a reuniones literarias. En mayo del 2004
presenté mi primer (y único hasta ahora)
libro “Patagonia Gringa” que me ha dado muchas
satisfacciones pues pese a ser simple y narrar lo cotidiano,
gusta". El mismo magnetismo que uno siente
al conversar con ella, se transmite al leer las páginas
de su libro.
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PATAGONIA
GRINGA
(Artículo
publicado en la página web www.lds.org.ar
de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos
Días en septiembre de 2004 por Edgardo Perez Morán.)
Son relatos y poemas sobre la vida de los colonos galeses
que se establecieron en sur de la Argentina a mediados del
siglo XIX. La autora, Iris Spannaus, también refleja
en su libro vivencias personales que dejan una impronta
notable debido a su formación espiritual en La Iglesia
de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días,
especialmente a través del poema “Jesús
de Nazaret” y “Mujer”, este último
dedicado a su madre.
El 27 de mayo concretó una presentación en
la Casa de residentes chubutenses en Buenos Aires y el 22
de junio hizo lo propio en el Círculo Militar. Ambos
acontecimientos tuvieron una gran afluencia de público
y el diario La Nación publicó la noticia en
el suplemento cultural.
El primer contingente de galeses llegó a las desoladas
costas de Puerto Madryn el 28 de julio de 1865, en pleno
invierno. A ellos se sumaron luego otros grupos bastante
numerosos. La característica principal de estas migraciones
fue que en su gran mayoría eran mineros. No había
chacareros entre ellos, por lo que debieron depender de
los indios tehuelches para que les enseñaran a cazar
y otras habilidades de supervivencia. Se estableció
entonces una interesante y positiva relación, ya
que a su vez los colonos galeses trataban de compartir con
los aborígenes sus tradiciones cristianas.
Los galeses llegaron a la argentina por una cuestión
de búsqueda de libertad. Ellos estaban, y aún
están, bajo el dominio inglés. Sin embargo,
en aquellas épocas ni siquiera tenían el derecho
de hablar su propio idioma.
Iris Spannaus recuerda que en muchas escuelas de Gales existía
lo que ellos llamaban “el collar de la vergüenza”.
Si a un niño lo descubrían hablando galés
en lugar de inglés le colocaban un collar. Al finalizar
la jornada, el maestro identificaba a quien tenía
puesto ese collar y lo golpeaba. |
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Entonces
los chicos, para no tener que pasar por esa situación
denunciaban a sus propios compañeros, lo cual los
colocaba en una situación bochornosa. Tampoco podían
adorar a Dios según su conciencia, tenían
que concurrir obligatoriamente a la iglesia anglicana.
Otro de los motivos de la migración fue la gran
pobreza por la que atravesaba el país.
El
Reverendo Michael Daniel Jones, un destacado pionero galés,
bisabuelo de Iris Spannaus, se ocupó de organizar
los viajes de los primeros grupos y fue un importante
líder para su comunidad. En una oportunidad declaró
que el lugar ideal para vivir era sudamérica, porque
“hay mucho espacio libre y los colonos pueden
mantener el idioma y construir capillas para adorar a
Dios según les dicte su conciencia, no por imposición
gubernamental”.
En
la patagonia, los inmigrantes galeses acariciaron el sueño
de tener una pequeña Gales donde disfrutar la vida
con sus familias. Sin embargo, los primeros tiempos fueron
muy duros. Un hecho habitual eran las inundaciones. El
constante desborde del río Chubut provocaba daños
muy graves; en cinco oportunidades prácticamente
barrió el valle donde se habían establecido
los colonos. “La inundación de 1899 fue
espantosa, la casa de mi bisabuelo literalmente desapareció”,
rememora la hermana Spannaus.
La
autora asegura que escribió el libro por razones
sentimentales. “Para que no olvidemos las tradiciones
de los galeses y también porque quiero que la gente
sepa que la patagonia es linda, aunque tenga viento, frío,
nieve y en parte esté aislada”, asegura
con emoción.
Iris
Spannaus tiene una activa participación en las
actividades de la comunidad galesa en la argentina, habla
el idioma de sus antepasados y se reúne con amigos
descendientes de galeses para conmemorar acontecimientos
especiales. Sin
embargo, nunca tuvo dudas sobre su pertenencia al lugar
donde nació y formó su propia familia. Una
anécdota con su madre relatada por ella misma describe
claramente ese sentimiento:
“Yo
era muy pequeña, estaba en la escuela primaria.
Le pregunté: "Mamá, si un día
hay una guerra entre Gales y Argentina, nosotros, ¿Por
quién vamos a pelear? Ella me respondió:
Pero, que pregunta, hija. Por Argentina, por supuesto.
Si nosotros somos argentinos”.
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